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Estableciendo la ruta de la prevención y restauración

Estableciendo la ruta de la prevención y restauración

Estableciendo la ruta de la prevención y restauración

Primer Intercambio de experiencias en la Chiquitania Sur sobre combate de incendios forestales, prevención y restauración

En la biblioteca municipal de San José de Chiquitos, más de 60 personas, entre autoridades departamentales, municipales, comunales, bomberos forestales, guardaparques, bomberos voluntarios y técnicos de instituciones se reunieron y compartieron sus experiencias con el fuego en el Bosque Chiquitano.

La ecorregión del bosque seco Chiquitano es una de las más afectadas por los incendios forestales en el departamento de Santa Cruz, siendo el sector sur el más afectado por la frecuencia y severidad, (megaincendios de 6ta generación registrados en el año 2019), afectando a las comunidades, sus medios de vida y al bosque que habitan y les rodea. Por ello, la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano, FCBC, en el marco del proyecto RestaurAcción, financiado por el ministerio de Recursos naturales del gobierno de Canadá, llevó a cabo el primer “Intercambio de experiencias: Combate, Prevención y Restauración en la Chiquitania”, para que los distintos actores de diferentes sectores, instituciones y niveles puedan compartir sus conocimientos y vivencias en torno a los incendios forestales y analizar medidas preventivas.

Sixto Angulo, (FCBC) exponiendo sobre la situación del Bosque Seco Chiquitano y la  restauración.

Alex Carrasco (FCBC) exponiendo sobre el clima y los incendios en la Chiquitania

Victor Hugo Sanchez, Bombero Forestal Desconcentrado (DIRENA) expone sobre los incendios forestales en Chiquitos

Fernando Mendoza (GAM Roboré) expone sobre la experiencia y respuesta del municipio ante los incendios forestales

Jorge Seas, (NATIVA), exponiendo sobre el impacto del fuego en el AP Ñembi Guasu y las acciones de restauración.

Alejandro Quezada, Subgobernador de la provincia Chiquitos, exponiendo sobre la respuesta y coordinación departamental a incendios en los últimos 2 años.

Roider Villaroel, (Unidad de Biodiversidad GAD), explica los impactos del fuego en la fauna chiquitana

Adita Montaño (CC GAD) explicando la política departamental de Cambio Climático

Las exposiciones, incluyeron elementos como el impacto del fuego en el bosque y en los medios de vida, el costo de las operaciones de combate del fuego, el monitoreo del clima, las acciones de conservación, la gestión integral de paisaje, el cambio climático, la restauración entre otros. Por su parte, bomberos voluntarios de Santiaguito y Quitunuquiña (Roboré), Quituquiña (San José) y Quebracho (Santa Cruz) expusieron la vocación y rol de los voluntarios como elementos de primera respuesta y el apoyo que esperan para continuar con su labor.

Ronald Zeballos (Quituquiña), Senia Cabello (Santiaguito), Alcides Poiquí (Quitunuquiña), y Sofía Bello (Quebracho), comparten sus vivencias como bomberos voluntarios que combaten los incendios forestales cada año en el Bosque Seco Chiquitano.

Durante la segunda parte del intercambio, se establecieron 3 mesas de trabajo interdisciplinarias y multisectoriales, en las cuales, se abordaron los ejes de prevención, combate y restauración. De esta forma, compartieron sus percepciones, necesidades y propuestas, estableciendo las bases para que, de forma articulada durante la presente gestión, las comunidades, autoridades municipales, gobierno departamental, unidades de respuesta, voluntarios y organizaciones puedan estar preparados, articulados y comprometidos ante los desafíos que se viven en el bosque chiquitano.

Tras el encuentro, los participantes, autoridades y representantes de más de 15 comunidades que habitan el bosque chiquitano afianzaron sus enlaces y compromisos hacia la restauración y la conservación.

El futuro está en el bosque

El futuro está en el bosque

El futuro está en el bosque

En el Área Protegida Laguna Marfil aseguran la sustentabilidad de sus comunidades mediante la conservación y gestión integral del bosque y sus recursos

En medio de la pampa transicional de Bosque Chiquitano a Cerrado, existe un tesoro que es conservado por sus habitantes, el Área Natural de Manejo Integral Municipal  Laguna Marfil, un área protegida de 71 mil hectáreas donde las comunidades, que sufrieron por incendios forestales y sequías, ahora se apoyan en el aprovechamiento de frutos silvestres para frenar la deforestación, restaurar el bosque y generar recursos económicos en el bosque seco tropical declarado como prioridad de conservación por la UICN en el año 2020

El Área Natural de Manejo Integral Municipal Laguna Marfil es un área protegida ubicada al norte del departamento de Santa Cruz, que comparte un espejo de agua con Brasil. En los últimos años, los incendios forestales afectaron más de 16 mil hectáreas, la sequía hizo que la laguna reduzca considerablemente su superficie, dejando a las comunidades sin el ingreso y fuente principal de proteína,la pesca, y las presiones para cambiar el uso de suelo hacia actividades no sostenibles, como agricultura extensiva de monocultivos y ganadería son más fuertes. Por ello, la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano, FCBC, en el marco del proyecto RestaurAcción, financiado por el Ministerio de Medio Ambiente de Canadá, implementó acciones para el desarrollo de silvicultura y sistemas agroforestales en las comunidades, que ahora, mediante Soluciones Basadas en la Naturaleza, SbN, conservarán y restaurarán el Bosque Chiquitano, el bosque seco tropical mejor conservado en el mundo.

Los ecosistemas del Cerrado y Bosque Chiquitano se encuentran en Laguna Marfil, y tienen más de 30 potenciales productos no maderables por ser aprovechados por las comunidades.

Las unidades técnicas de FCBC identificaron los espacios naturales dentro del ANMIM Laguna Marfil que requerían la implementación de acciones de restauración, tanto natural o asistida, como ser zonas afectadas por incendios, espacios de agricultura comunal, o sitios prioritarios para su conservación, y junto a las comunidades, establecieron parcelas de aprovechamiento de productos forestales no maderables en zonas vulnerables y con potencial. Junto a cuadrillas de voluntarios, trabajaron con herramientas realizando limpiezas de los sitios, implementando silvicultura de forma comunitaria.

“Sabíamos que habían 3 o 4 frutos que normalmente consumíamos, pero ahora hemos descubierto más de 10 que tienen potencial y serán aprovechados” asegura Celestino Cambará, quien, como técnico local, realizó las acciones en las comunidades.

Celestino Cambará, revisando el estado de los frutos de piquí, Caryocar brasiliense, en un área de manejo silvicultural.

Con el aprovechamiento y procesamiento de frutos silvestres, se da un valor adicional al bosque, y así las personas cuidan más los espacios naturales. Un bosque valorado es un bosque conservado, y quienes lo habitan implementarán acciones para protegerlo. Estas acciones resultan en un uso sostenible que garantiza los servicios ecosistémicos para las comunidades como para el mundo entero.

“Se realiza una limpieza de algunas especies para que la nueva generación de plantas y árboles aprovechables tengan mejor oportunidad, con más espacio para que los frutales del Cerrado se desarrollen y produzcan mejor, así la gente cosechará mucho más de cada planta en vez de sólo 2 o 3 frutos,” afirma Jesús Morón, técnico de la FCBC. La limpieza y aprovechamiento fue realizada por mujeres y hombres, quienes, en cada sitio, usando motosierras y desbrozadoras limpiaron alrededor de árboles y arbustos, demarcaron los sitios de aprovechamiento y establecieron convenios de protección.

Acciones de corte, limpieza y siembra de plantines fueron realizados de forma comunitaria en Laguna Marfil.

Fenómenos de sequía prolongada y heladas han hecho que la severidad de los incendios sea cada vez mayor, afectando el proceso de regeneración natural y modificando el paisaje en Laguna Marfil. La implementación de prácticas de silvicultura reducirá la probabilidad o severidad de los incendios forestales, ya que, al haber menos masa vegetal en tiempo de sequía, las probabilidades de incendio se reducen, el control que realizan las comunidades será más efectivo y las parcelas de aprovechamiento estarán más protegidas.

Otra acción implementada fue la reforestación con especies maderables y no maderables. En parcelas de producción agrícola comunal, se reforestó los perímetros y cordones con especies como la almendra chiquitana, Dipteryx alata, estableciendo sistemas agroforestales, que en un futuro devolverán la cobertura a estos espacios productivos.

Todo este proceso y compromiso de las comunidades del ANMIM Laguna Marfil ha sido plasmado en actas firmadas por las autoridades comunales indígenas, garantizando la conservación de las parcelas de restauración y aprovechamiento, que suman un total de 1300 hectáreas declaradas como reservas comunales para conservar los frutos silvestres, plantas medicinales y favorecer la regeneración natural, en las cuales no se permitirán asentamientos humanos ni cambios en el uso de suelo, declarándolas como prioridad para la conservación y defensa.

De esta manera, con la implementación de SbN, Laguna Marfil garantiza y asegura un desarrollo sustentable y adaptable ante los desafíos que presenta el cambio climático, demostrando que la conservación y el desarrollo es posible y alcanzable en el bosque chiquitano.

Primer gran Encuentro de Cabildos de Bajo Paraguá

Primer gran Encuentro de Cabildos de Bajo Paraguá

Fortalecimiento de la gobernanza en el “Primer gran Encuentro de Cabildos del Área Protegida Bajo Paraguá de San Ignacio”

Durante 2 jornadas, los cabildos de las comunidades de Florida, Piso Firme, Porvenir y Picaflor de la TCO (Tierra comunitaria de Origen) del Bajo Paraguá, sostuvieron reuniones con la intención de desarrollar objetivos que mejoren la capacidad de organización, como también la prioridad de acciones por la conservación y sustentabilidad del territorio que habitan. El espacio fue gestionado por la FCBC y Aktion Amazonas en el marco del proyecto “Conservar la conectividad e impulsar la gestión sostenible de los bosques en las comunidades de Bajo Paraguá” financiado por CISU.

Un aspecto relevante fue el análisis del estado legal del Área Protegida, los alcances de las normativas y cómo las comunidades pueden ejercer sus derechos, sosteniendo su soberanía en sus territorios realizando actividades compatibles con la vocación forestal que Bajo Paraguá sostiene. Para ésto, representantes de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT), de la Dirección de Recursos Naturales (DIRENA) del Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, del Gobierno Autónomo Municipal de San Ignacio de Velasco y la Subgobernación de la provincia Velasco, respondieron a las dudas de los caciques en el marco legal de competencias que tiene cada entidad sobre el Área Protegida.

Diversas intervenciones de las autoridades – ABT, Gobierno Municipal de San Ignacio de Velasco, DIRENA y Subgobernación de Santa Cruz – hacia los cabildos del Área Protegida Municipal Bajo Paraguá de San Ignacio de Velasco.

Bajo Paraguá, es un espacio de conservación y conectividad, que desde 1988 ha sido declarado por el Estado boliviano como Tierra Fiscal No Disponible y Reserva Forestal. Con la creación del Área Protegida, este biodiverso territorio se encuentra resguardado legalmente de asentamientos, desmontes y actividades incompatibles con la conservación.

El Área Protegida Municipal del Bajo Paraguá tiene una alta riqueza de especies forestales, biodiversidad y paisajes únicos que la convierten en pieza clave para la conservación y garantía de adaptación al cambio climático

También se aprovechó que las instituciones que trabajan en la zona expongan los proyectos que se ejecutan y los objetivos de éstos, para que así, las comunidades vean cómo mejorar el impacto y alcance, o como potenciarlos mediante sinergias.

Rosa Leny Cuellar, directora técnica de FCBC, expone sobre el proceso de creación del área protegida Bajo Paraguá, y las acciones de FCBC en las comunidades.

Fundación Natura y GIZ – Paisajes Resilientes, conversando sobre sus actividades en el territorio de Bajo Paraguá.

La segunda jornada del encuentro fue dedicada a un análisis de actividades prioritarias para las comunidades, buscando alternativas de desarrollo basadas en acciones como el aprovechamiento de recursos forestales no maderables, turismo o gastronomía, o las necesidades, como ser mejoras en la infraestructura de salud, educación y vial, que se convierten en elementos de conflicto en las épocas de lluvia.

 

Los cabildos de Florida, Porvenir, Piso Firme y Picaflor dialogando y exponiendo sobre sus necesidades y prioridades para el desarrollo.

 

Tras este encuentro, los cabildos tomaron sus propias resoluciones y determinaciones para continuar habitando, conservando y defendiendo sus territorios, que son patrimonio local, del país y del mundo.

Con los ojos y oídos en el bosque seco chiquitano

Con los ojos y oídos en el bosque seco chiquitano

Con los ojos y oídos en el bosque seco chiquitano

Estudios para la restauración y conservación que buscan entender la respuesta del bosque y la biodiversidad a los incendios forestales, se llevan a cabo por investigadores bolivianos coordinados y articulados por la FCBC en el Bosque Modelo Chiquitano, en alianza con el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado.

El Bosque Seco Chiquitano compone una ecorregión de más de 24 millones de hectáreas, entre Brasil, Bolivia y Paraguay, siendo Bolivia donde se concentra su mayor extensión. Amenazado por la deforestación, actividades productivas insostenibles, incendios y asentamientos no planificados, ha sido catalogado como prioridad su conservación por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Para profundizar en el conocimiento y valor del bosque chiquitano y la importancia de su conservación, la FCBC junto con el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, con apoyo del gobierno de Canadá, está realizando una serie de estudios que en conjunto nos ayude a comprender como responde el bosque y la biodiversidad a eventos como los incendios forestales.  Indagaciones que van desde la exploración del dosel hasta las intimidades de la polinización, la dispersión de semillas o los paisajes sonoros, son entre otras, algunas de las aproximaciones por medio de las cuales buscamos que el bosque nos cuente su versión de los hechos.

​La vida en el dosel

Son las 7 de la mañana, y en medio de la copa de los árboles, algo se vislumbra. Las actividades comienzan para el equipo del biólogo Luis Acosta. Su investigación, que comienza a realizarse en el Centro de Estudios del Bosque Seco Tropical Alta Vista (CEBST), busca sentar las bases para el conocimiento de la biodiversidad del dosel a través de fototrampeo y así describir la biodiversidad asociada a este estrato inexplorado pdel Bosque Seco Chiquitano.

Nicolás Malpartida, investigador auxiliar, asciende a instalar una de las cámaras en el CEBST Alta Vista.

Normalmente, el fototrampeo, que consiste en colocar cámaras con un sensor que dispara al registrarse movimiento, se realiza a nivel del suelo en espacios determinados. En este caso, mediante equipos de escalada, los investigadores deben ascender un árbol con determinadas características, instalan una cámara y luego descienden. Todo esto ocurre a 15 o 20 metros de altura.

“La actividad de la fauna en el dosel es desconocida. Podremos aportar de manera significativa al conocimiento de la biodiversidad del dosel en el Bosque Seco Chiquitano”.

Luis Acosta (Mastozoólogo).

Las cámaras funcionarán las 24 horas del día por un periodo de 2 meses, esperándose que registren información sobre un estrato del bosque casi desconocido.

Polinizadores, visitantes florales y regeneración

Comprender el rol y momentos en que se logra la polinización es un proceso que requiere paciencia y una perspectiva diferente, por ello, un equipo de investigadoras monitorea y evalúa el rol de polinizadores (abejas, mariposas y otros insectos) y las condiciones que requiere la vegetación para ser polinizada. En pocas palabras, entender la contribución de insectos polinizadores y visitantes florales a la regeneración natural del bosque.

Alexandría Saravia (derecha), junto a la auxiliar Celia Carrillo, revisando la floración a tempranas horas de la mañana y tomando muestras para su análisis.

Antes de que salga el sol, las investigadoras recorren parcelas de muestreo, para identificar a qué hora y qué polinizadores visitan las flores de distintas especies. Es un trabajo del amanecer hasta el atardecer, donde se realizan colectas científicas, tanto de polinizadores como de flores que fueron visitadas para establecer si realmente la polinización se está llevando a cabo.

“Estos datos harán hincapié sobre el proceso de restauración que conducirá a la recuperación de los polinizadores silvestres.”

Alexandría Saravia (Entomóloga).

Además, el estudio busca evaluar la respuesta de polinizadores y visitantes florales, especialmente insectos, en zonas perturbadas por los incendios y que están en proceso de regeneración natural.

Izq. Rosario Arispe, coordinadora de las investigaciones, colabora con la instalación de una cámara para monitorear la actividad nocturna de polinizadores. Der. Vista de una lupa estereoscópica: flor colectada y teñida para distinguir los granos de polen germinados.

Explorando “paisajes sonoros”

Identificación de sitios potenciales donde colocar los grabadores bioacústicos en el Centro de Estudios del Bosque Seco Tropical Alta Vista.

¿Qué suena en el bosque? ¿a qué hora? ¿Quiénes se mueven? ¿cómo se comunican? Son algunas de las preguntas que buscan ser respondidas a través de registros bioacústicos, con los cuales se logra captar un conjunto de sonidos a identificar y que se asemeja a un “paisaje sonoro”, Por medio del registro de diferentes “paisajes”, se busca comprender las relaciones que existen en el bosque, es decir, la interacción de fauna silvestre (aves, anfibios, mamíferos e insectos), en áreas de bosque quemado, no quemado y de actividad ganadera.

Kathrin Barboza, configurando los grabadores bioacústicos con la auxiliar de investigación Dulce García.

Los grabadores se instalan en sitios clave, que a distintos intervalos realizarán registros sonoros de la actividad de fauna y humana (si es que la hay). Además, grabará sonidos imperceptibles por el oído humado, como el ultrasonido, permitiendo registrar el lenguaje en que se comunican animales como los murciélagos, cuyos patrones sonoros pueden indicar la especie que está emitiendo el sonido en cuestión.

Esta investigación, aplicada por primera vez en Bolivia, busca aportar un catálogo de sonidos del bosque que se asemeja a  paisajes sonoros desde el punto de vista ecológico en el país.

“…buscamos describir la biodiversidad y la comunidad dinámica de especies vocales en los ecosistemas, considerando que éstos pueden estar impactados ya sea por amenazas inmediatas como la tala, expansión agrícola o actividades extractivas (minería, petróleo, gas natural, etc.), así como afectadas por el cambio climático.”

Kathrin Barboza (Mastozoóloga)

 

Polinización y dispersión de semillas por murciélagos

Para aprender sobre la polinización y la dispersión de semillas, José Luis Poma ha enfocado su investigación en murciélagos. Instalando redes en sitios clave de bosque quemado y no quemado, busca identificar las especies de murciélagos presentes en los sitios y su valor para la restauración natural del bosque. Y es que un murciélago frugívoro, logra dispersar más de 100 semillas en una noche, convirtiéndose en uno de los mayores “dispersores” del bosque.

José Luis Poma, en horas de la madrugada revisando los murciélagos capturados cerca de un cuerpo de agua en el CEBST Alta Vista.

 

Los murciélagos, además, polinizan las flores, y por ello, se tomarán muestras de polen para determinar qué especies dependen de estos mamíferos  alados nocturnos. Los resultados de este trabajo podrán ayudar a comprender y reconocer el valor de los murciélagos en el proceso de regeneración natural del bosque chiquitano. 

“La diversidad de los murciélagos es una de las cosas más fascinantes, y cumplen un rol muy importante polinizando, controlando plagas y dispersando semillas. El número de especies crece cada año y nos permite conocer cuánto estamos conservando”.

José Luis Poma (Mastozoólogo).

 

Procesos de regeneración natural en el bosque

Bonifacio Mostacedo, durante su evaluación en parcelas del bosque chiquitano.

Con parcelas establecidas y un seguimiento en distintas condiciones, el equipo del Dr. Bonifacio Mostacedo realiza mediciones de cuanto tiempo y en qué condiciones vuelve a crecer el bosque. Bajo el concepto de que el bosque puede regenerarse solo, Mostacedo viene midiendo la altura y estado de plantines forestales en sitios de bosque quemado y no quemado, con o sin asistencia humana (limpieza de malezas y lianas) y así poder determinar las condiciones ideales que necesita una zona afectada para recuperarse.

No es una tarea fácil, la vegetación crece cada año y con mucho cuidado su equipo encuentra las placas de marcación de los plantines, para medirlos y registrar los cambios. Algunos han sobrevivido sin problemas, otros evidencian adaptaciones fascinantes a los incendios forestales, registran daños por insectos o herbívoros, y otros simplemente, ya no están.

El proceso de medición requiere llevar planillas de registro de cada plantín en las parcelas de monitoreo.

Esta investigación podrá establecer metodologías para evaluar la restauración, estableciendo si realmente es necesario reforestar ciertas áreas, hace algún tipo de manejo silvicultural o simplemente dejar que la regeneración natural haga su trabajo.

“La meta es que año a año se pueda evaluar y ver qué es lo que realmente está pasando en el bosque”.

Bonifacio Mostacedo (Ecólogo, botánico).

Diagnósticos, evaluaciones y censos

Marisol Toledo y su equipo registrando y midiendo especies frutales en el CEBST Alta Vista

Además de los estudios mencionados, se está realizando un diagnóstico de especies frutales importantes para la fauna silvestre, liderado por Marisol Toledo, para evaluar el estado poblacional de al menos seis especies frutales consumidas por mamíferos, y poder obtener información útil para la conservación de la fauna silvestre del Bosque Seco Chiquitano, esto, complementado por monitoreos fenológicos, que al final determinen  por un lado  su abundancia y por otro, el rol que cumplen los mamíferos en la dispersión de estas especies.

Vinculado con dichos temas, la ornitóloga Betty Flores y su equipo, realiza un censo de aves en cortinas rompevientos en zonas productivas ganaderas, con la finalidad de comprender el valor e importancia para las aves de estos sitios, y conocer mejor como las aves utilizan las cortinas como corredor, refugio, sitios de forrajeo (alimentación)  o anidamiento.

Zona de potreros con cortinas rompeviento bajo monitoreo en el CEBST Alta Vista.

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Estos estudios, realizados por investigadores bolivianos en equipos multidisciplinarios, contribuirán significativamente a conocer más sobre el impacto de las actividades humanas sobre el bosque seco tropical, la relación de la fauna y flora con las actividades productivas, y los esfuerzos que deberán realizarse en procesos de restauración y conservación de un bosque seco tropical llamado: Chiquitano.

Fotografías y texto: Claudia Belaunde. Fotografías adicionales: Rosario Arispe, Kathrin Barboza.

Efecto de la deforestación en la temperatura de la superficie terrestre de la región chiquitana

Efecto de la deforestación en la temperatura de la superficie terrestre de la región chiquitana

Efecto de la deforestación en la temperatura de la superficie terrestre de la región chiquitana

“Poco se sabe sobre la importancia de los bosques secos tropicales para la regulación de la temperatura en la Chiquitania, una región con crecientes tasas de deforestación”, este fue uno de los vacíos de conocimiento científico detonante para que un grupo de expertos de la FCBC, la Asociación Boliviana para la Investigación y Conservación de Ecosistemas Andino-Amazónicos (ACEAA), el Herbario Nacional de Bolivia y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y la Universidad de La Serena de Chile, realizaran una investigación acerca del efecto de la deforestación en la temperatura de la superficie terrestre de la región chiquitana, trabajo recientemente publicado en la revista Land.

De acuerdo con Oswaldo Maillard, responsable del Observatorio del Bosque Seco Chiquitano de la FCBC y también autor del artículo, se habían hecho análisis de este tipo en micrositios de la Chiquitania en épocas específicas, pero no en un nivel más grande (espacialmente); en ese sentido, este trabajo, al tener datos espaciales de 10 sitios piloto (5 con bosque y 5 con tasas de deforestación), en un periodo de 20 años (2001-2021) y además, al contar con la validación de datos de campo a través de estaciones climáticas, permite que se llegue a la conclusión que  la deforestación en la región chiquitana provoca un incremento de las temperaturas a nivel local.

Esta conclusión se evidencia en uno de los resultados de la investigación, donde se constata que existe una diferencia de 3,1 °C en el día entre áreas deforestadas y con bosque, “creo que ese es uno de los datos más interesantes, o más preocupantes”, asegura Maillard. Esto significa que mientras hay más desmonte, hay más temperatura durante el día, independientemente de la época del año, lo cual coincide con los datos globales que expertos han hecho en los Bosques Secos Tropicales (BST), donde se incrementa la temperatura cuando los bosques se pierden.

Este dato marca un precedente, ya que cada bosque necesita de ciertas condiciones específicas para su subsistencia (entre ellas, la temperatura), y al cambiar las tendencias térmicas, se afecta a la biodiversidad y también a la producción y vivencia humana del lugar. Maillard explica que, el día de hoy, la región chiquitana está sufriendo por sequías que no son meteorológicas, sino por la pérdida de humedad en el suelo, es decir, por sequías locales.

El Bosque Seco Chiquitano es uno de los Bosques Secos Tropicales de Sudamérica declarados prioritarios para la conservación por la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (UICN)

Las acciones futuras a considerar con respecto a los hallazgos de este trabajo de investigación son los siguientes: primeramente, se evidencia que las áreas protegidas son muy importantes para poder resguardar ecosistemas boscosos que regulan la temperatura, así que, la gestión de los espacios de conservación, es importante para frenar las tendencias locales de incremento de temperaturas, por otro lado, se debe considerar la reducción de tendencias de deforestación en la ecorregión mediante normas y políticas públicas de conservación, y finalmente, se deberían evaluar acciones de restauración en áreas deforestadas.