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Chiquitania y sus colores

Chiquitania y sus colores

Chiquitania y sus colores

Pintura rupestre, imagen prehistórica, posible representación de la flora local encontrada en la Cueva de Miserendino.

Danilo Drakic

Los bosques de la Chiquitania ofrecen paisajes imponentes, donde cada año los cambios entre las épocas secas y lluviosas ofrecen un espectáculo a la vista cuando los colores de la vegetación varían desde los más ocres y cafés cuando los árboles han perdido sus hojas, hasta las salpicaduras de rosados, naranjas, amarillos, blancos y verdes una vez que caen las primeras lluvias.

Los colores son también formas de expresión utilizadas en el arte rupestre que se encuentra en la región, pinturas a las cuales se les calcula cientos, hasta miles de años de antigüedad. Las civilizaciones que habitaron este territorio e hicieron uso de los recursos naturales desde tiempos ancestrales, utilizaron también pigmentos obtenidos de su entorno para plasmar el registro de su paso por aquí.

Los colores que más se pueden encontrar en las pinturas rupestres de los bosques chiquitanos son, el rojo, proveniente en gran parte de los suelos ricos en hierro de la región, el amarillo, el blanco y el azul. Algunos de estos pigmentos son de origen mineral, y otros de origen orgánico, como el azul, extraído del añil de procedencia vegetal, o la sangre de procedencia animal.

Es así, en distintos tonos y gamas de colores que se aprecia la vida y su historia, tanto del color que se ve como, del color que se la pinta.

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Rituales y ceremonias

Rituales y ceremonias

Rituales y ceremonias

Escena pintura rupestre. Comunidad Yororobá

Danilo Drakic

¿Cuán importantes son para nosotros los rituales?

Tenemos rituales para todo, desde que nacemos, hasta que morimos. Pueden estar ligados a una religión o simplemente a tradiciones de nuestras familias o nuestro entorno.

Quizá no entendamos del todo por qué los rituales son tan importantes en nuestras vidas. Sin embargo, sabemos que nos han acompañado desde tiempos ancestrales. Una de las escenas plasmadas en el arte rupestre de la zona chiquitana, particularmente en la comunidad de Yororobá, es un registro que combina dos técnicas de aplicación de pintura, donde se observa un ritual o ceremonia.

En esta escena se ha identificado a un personaje central, pintado utilizando la técnica de aplicación de pintura líquida. Este personaje es de gran tamaño, está parado y en movimiento con los brazos extendidos, la cabeza cubierta por una máscara y adornada con un tocado posiblemente hecho de plumas. Su posición dentro del cuadro denota importancia y refleja una actitud ceremonial, junto a otro personaje que, también lleva un tocado en la cabeza y parece observar cuidadosamente al primer personaje. 

En esta pintura, también pueden observarse otras figuras humanas, las cuales fueron plasmadas utilizando otra técnica de aplicación. Esta vez, la técnica de pintura en seco. Las figuras humanas, desproporcionadas reflejan una acción de devoción hacia los personajes centrales de la escena, dejándonos una gran incógnita en la cabeza ¿De qué hablaban estos personajes hace cientos de años atrás?

Hoy en día sabemos que, a lo largo de la historia, las distintas culturas humanas han desarrollado rituales para numerosos eventos de la vida, para celebrar la vida, para profundizar la fe, para sellar compromisos, para consolidar etapas y muchos otros más. Considerando que, en la mayoría de las pinturas que se encuentran en la zona Chiquitana se encuentran también elementos provenientes de la naturaleza, como por ejemplo el panacú, una canasta hecha de fibra vegetal utilizada para recolectar, ¿por qué no pensar que estas ceremonias tenían que ver con actos de agradecimiento hacia el entorno?

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Nuestra relación con la naturaleza es histórica

Nuestra relación con la naturaleza es histórica

Nuestra relación con la naturaleza es histórica

Imágenes de arte rupestre, Manantial. Santiago de Chiquitos.

Danilo Drakic

La comida, lo que vestimos, nuestras medicinas, absolutamente todo lo que necesitamos para sobrevivir y vivir lo obtenemos de la naturaleza y aquí, en los bosques chiquitanos, se puede encontrar un ambiente tan benéfico que ha albergado a distintas culturas de seres humanos por cientos e incluso miles de años.

Esta relación de equilibrio entre el ser humano y su entorno natural, se encuentra plasmada en evidencia que, hasta el día de hoy podemos observar en la gran cantidad de pinturas rupestres que se encuentran en la región. Representaciones en distintos estilos, abstractos, humanoides, naturalistas, realistas o dinámicos. Formas de expresión que nos muestran momentos de recolección, de cacería o de ceremonias, distintas maneras de coexistir con la naturaleza, el entorno y que, al mismo tiempo, denotan una fuerte consciencia de ser parte del paisaje en su conjunto.

¿Cómo te relacionás vos con tu entorno? ¿Lo pensaste alguna vez? Mirá una vez más a tu alrededor y planteate esa pregunta. Te invito a hacerla querido caminante.

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¿Cómo sabemos a dónde pertenecemos?

¿Cómo sabemos a dónde pertenecemos?

¿Cómo sabemos a dónde pertenecemos?

Pinturas rupestres de formas humanoides

Danilo Drakic

Los seres humanos, como todos los seres vivos, buscamos dónde sentirnos cómodos para poder desarrollarnos. Mientras tanto, nuestra identidad está vinculada a nuestra historia y nuestro entorno. Sin embargo, nuestra historia no es solo aquella que escribimos a partir del día que nacemos, nuestra historia está vinculada a la historia del lugar donde vivimos y ésta va mucho más atrás en el tiempo, de lo que podríamos imaginarnos.

En la región de la Chiquitania existen numerosas evidencias arqueológicas que, demuestran la ocupación del territorio desde hace miles de años por distintas culturas, cada una marcando su paso a su manera. Es así que, cada trazo, cada técnica utilizada, cada línea o cada forma dejada se transforma en un lenguaje que, apenas logramos develar intentando entender cómo vivieron en esta región aquellos que nos antecedieron.

Existen estudios arqueológicos que, indican que, la Chiquitania aun siendo un entorno cambiante, ha sido un entorno al que sus habitantes aprendieron a adaptarse, en muchos casos de manera exitosa. Mientras los procesos de los bosques provean agua y alimento ¿quién querría irse de esta tierra, no te parece?

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Un mismo lugar, diferentes historias

Un mismo lugar, diferentes historias

Un mismo lugar, diferentes historias

Pinturas rupestres, imágenes prehistóricas, La Torta, Santiago de Chiquitos

Danilo Drakic

Querido visitante y lector, la historia de la Chiquitania es generalmente relacionada al paso de los Jesuitas por la región y las imponentes iglesias que quedaron en los pueblos. Casi todas ellas, se distinguen por su arquitectura y el trabajo de sus estructuras, líneas, figuras y formas trabajadas sobre la madera proveniente de los bosques chiquitanos.

Sin embargo, la historia de este territorio, sus montes, su naturaleza y la relación con el ser humano, se remontan a tiempos mucho más antiguos. Existe una gran cantidad de evidencia arqueológica encontrada al interior de cuevas, como a la intemperie que, demuestran el paso de distintas culturas en distintos momentos históricos.

Los dibujos plasmados en las rocas desde hace miles de años, incluyen trazos, líneas, figuras, técnicas y métodos utilizados que, muestran tendencias de periodos de tiempo que van desde momentos prehistóricos hasta periodos más recientes como el periodo prehispánico. Adicionalmente, muchos estudios han encontrado los mismos tipos de pinturas en países vecinos como Brasil o Perú evidenciando contacto entre civilizaciones y rutas migratorias.

Es así que, algo tan simple como hacer pinturas con los dedos para crear arte, se transforma en registros que, miles de años más tarde pueden indicarnos cómo los pueblos lograban contactarse entre sí e incluso darnos una idea de sus principales actividades económicas, cientos de años antes de la época misional.

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Somos seres comunicativos y el arte es nuestra expresión

Somos seres comunicativos y el arte es nuestra expresión

Somos seres comunicativos y el arte es nuestra expresión

Mural de pinturas rupestres con distintos trazos y colores plasmados en la piedra. Comunidad Yororobá

Danilo Drakic

Todos los seres humanos, desde tiempos ancestrales buscamos formas de expresarnos y comunicarnos, a través de sonidos, de esculturas, de bailes, pintoras o de letras entre otras tantas posibilidades. A través del arte en general, somos capaces de representar fragmentos de lo que creemos, sentimos o vemos.

La pintura puede ser abstracta, tener pocos o muchos colores, puede ser hecha con pinceles, brochas, paletas, sopladores o distintas otras técnicas. Y tal como se hace hoy, es impresionante pensar que, también lo hicieron quienes nos antecedieron. Muchas de ellas representando su relación humana con la naturaleza y transformando este conjunto de aprendizaje y registros, en cultura.

Así como hoy vemos una pintura en un mural que, puede ir perdiendo sus colores por la inclemencia del clima; existen pinturas milenarias elaboradas con tintes de origen mineral u orgánico que, han persistido cientos hasta miles de años. Hoy en día las vemos en paneles de piedra, como en la comunidad de Yororobá, por ejemplo. Y las analizamos tratando de entender la intención del o los artistas que las hicieron, acercándonos lo más posible a una verdad y a través de esa verdad conectarnos con nuestro pasado.

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