width: 100%;
Una legumbre muy pintoresca

Una legumbre muy pintoresca

Una legumbre muy pintoresca

[dica_divi_carousel show_items_desktop=»3″ centermode=»on» loop=»on» arrow_nav=»on» item_spacing=»19px» equal_height=»on» advanced_effect=»coverflow» coverflow_rotate=»41px» coverflow_shadow=»off» _builder_version=»4.9.10″ _module_preset=»default» title_text_align=»center» subtitle_text_align=»center» subtitle_font_size=»18px» body_font_size=»12px» locked=»off»][dica_divi_carouselitem title=»Siraricillo» sub_title=».» button_url_new_window=»1″ image=»https://www.fcbc.org.bo/wp-content/uploads/2021/07/Siraricillo_2.jpg» _builder_version=»4.9.10″ _module_preset=»default» header_font_size=»34px» subtitle_font=»||on||||||» subtitle_font_size=»20px» body_font_size=»13px»]

Pithecellobium angustiffolium
Claudia Belaunde

[/dica_divi_carouselitem][dica_divi_carouselitem title=»Siraricillo» sub_title=».» button_url_new_window=»1″ image=»https://www.fcbc.org.bo/wp-content/uploads/2021/07/Siraricillo_1.jpg» _builder_version=»4.9.10″ _module_preset=»default» header_font_size=»34px» subtitle_font=»||on||||||» subtitle_font_size=»20px» body_font_size=»13px»]

Pithecellobium angustiffolium
Claudia Belaunde

[/dica_divi_carouselitem][/dica_divi_carousel]

Sin duda las flores son uno de los órganos más llamativos en algunos árboles, pero hay especies que su mayor atractivo son otros órganos, y este es el caso de este arbolito, cuyos frutos roban miradas.

El “Siraricillo” (Cojoba arborea) es una especie arbórea, que, si bien posee flores interesantes, no se comparan en color y forma con sus frutos tipo legumbre, de color rojo intenso y forma espiralada de donde cuelgan sus negras semillas.  Alguna persona les llama tanto la atención, que las arrancan y se la colocan de “arete” a modo de jugarreta y pasar el rato.

El Siraricillo” es de los pocos árboles en nuestra región, que son ocupados en ornato por la vistosidad de sus frutos y que han enamorado con tan colorida y arquitectónica estructura.

[logoshowcase]

El bosque, una farmacia natural

El bosque, una farmacia natural

El bosque, una farmacia natural

Pesoé

Pterodon emarginatus

Claudia Belaunde

Sabemos que, desde siempre la relación entre el ser humano y la naturaleza es innegable. De ella obtenemos absolutamente todo lo que necesitamos para sobrevivir, desde el agua que bebemos, el aire que respiramos o la ropa que vestimos. Pero durante siglos también hemos utilizado algunos productos como medicina.

Usos que requieren un conocimiento heredado y particular cuidado para su aplicación. Aquí en Santiago de Chiquitos, las mujeres que han aprendido este oficio generación tras generación trabajan organizadas hoy en día para producir medicinas que ofrecen a los visitantes.

Entre las especies vegetales que se utilizan para dar alivio a todo tipo de males se encuentran, el Pesoé, la Isiga y el Copaibo, este último llamado el “bálsamo de los jesuitas” utilizado para aliviar dolores musculares. Productos que hoy pueden encontrarse en la zona en aceites o pomadas, producto de una actividad económica local y sostenible que promueve la conservación del Bosque Seco Chiquitano.

[logoshowcase]

¿Cómo sabemos a dónde pertenecemos?

¿Cómo sabemos a dónde pertenecemos?

¿Cómo sabemos a dónde pertenecemos?

Pinturas rupestres de formas humanoides

Danilo Drakic

Los seres humanos, como todos los seres vivos, buscamos dónde sentirnos cómodos para poder desarrollarnos. Mientras tanto, nuestra identidad está vinculada a nuestra historia y nuestro entorno. Sin embargo, nuestra historia no es solo aquella que escribimos a partir del día que nacemos, nuestra historia está vinculada a la historia del lugar donde vivimos y ésta va mucho más atrás en el tiempo, de lo que podríamos imaginarnos.

En la región de la Chiquitania existen numerosas evidencias arqueológicas que, demuestran la ocupación del territorio desde hace miles de años por distintas culturas, cada una marcando su paso a su manera. Es así que, cada trazo, cada técnica utilizada, cada línea o cada forma dejada se transforma en un lenguaje que, apenas logramos develar intentando entender cómo vivieron en esta región aquellos que nos antecedieron.

Existen estudios arqueológicos que, indican que, la Chiquitania aun siendo un entorno cambiante, ha sido un entorno al que sus habitantes aprendieron a adaptarse, en muchos casos de manera exitosa. Mientras los procesos de los bosques provean agua y alimento ¿quién querría irse de esta tierra, no te parece?

[logoshowcase]

Un mismo lugar, diferentes historias

Un mismo lugar, diferentes historias

Un mismo lugar, diferentes historias

Pinturas rupestres, imágenes prehistóricas, La Torta, Santiago de Chiquitos

Danilo Drakic

Querido visitante y lector, la historia de la Chiquitania es generalmente relacionada al paso de los Jesuitas por la región y las imponentes iglesias que quedaron en los pueblos. Casi todas ellas, se distinguen por su arquitectura y el trabajo de sus estructuras, líneas, figuras y formas trabajadas sobre la madera proveniente de los bosques chiquitanos.

Sin embargo, la historia de este territorio, sus montes, su naturaleza y la relación con el ser humano, se remontan a tiempos mucho más antiguos. Existe una gran cantidad de evidencia arqueológica encontrada al interior de cuevas, como a la intemperie que, demuestran el paso de distintas culturas en distintos momentos históricos.

Los dibujos plasmados en las rocas desde hace miles de años, incluyen trazos, líneas, figuras, técnicas y métodos utilizados que, muestran tendencias de periodos de tiempo que van desde momentos prehistóricos hasta periodos más recientes como el periodo prehispánico. Adicionalmente, muchos estudios han encontrado los mismos tipos de pinturas en países vecinos como Brasil o Perú evidenciando contacto entre civilizaciones y rutas migratorias.

Es así que, algo tan simple como hacer pinturas con los dedos para crear arte, se transforma en registros que, miles de años más tarde pueden indicarnos cómo los pueblos lograban contactarse entre sí e incluso darnos una idea de sus principales actividades económicas, cientos de años antes de la época misional.

[logoshowcase]

Somos seres comunicativos y el arte es nuestra expresión

Somos seres comunicativos y el arte es nuestra expresión

Somos seres comunicativos y el arte es nuestra expresión

Mural de pinturas rupestres con distintos trazos y colores plasmados en la piedra. Comunidad Yororobá

Danilo Drakic

Todos los seres humanos, desde tiempos ancestrales buscamos formas de expresarnos y comunicarnos, a través de sonidos, de esculturas, de bailes, pintoras o de letras entre otras tantas posibilidades. A través del arte en general, somos capaces de representar fragmentos de lo que creemos, sentimos o vemos.

La pintura puede ser abstracta, tener pocos o muchos colores, puede ser hecha con pinceles, brochas, paletas, sopladores o distintas otras técnicas. Y tal como se hace hoy, es impresionante pensar que, también lo hicieron quienes nos antecedieron. Muchas de ellas representando su relación humana con la naturaleza y transformando este conjunto de aprendizaje y registros, en cultura.

Así como hoy vemos una pintura en un mural que, puede ir perdiendo sus colores por la inclemencia del clima; existen pinturas milenarias elaboradas con tintes de origen mineral u orgánico que, han persistido cientos hasta miles de años. Hoy en día las vemos en paneles de piedra, como en la comunidad de Yororobá, por ejemplo. Y las analizamos tratando de entender la intención del o los artistas que las hicieron, acercándonos lo más posible a una verdad y a través de esa verdad conectarnos con nuestro pasado.

[logoshowcase]