Elevar el espíritu
Pinturas rupestres con imágenes zoomorfas plasmados en la piedra. Yororobá. Roboré.
Danilo Drakic
¡Querida exploradora y caminante!
Estas frente a la escuela de música de Santiago de Chiquitos. ¡Oh, la música! Otra de las formas arísticas característica de los pueblos chiquitanos. Manifestación sublime a través de la cual se bordan las notas musicales para producir melodías que, elevan el espíritu. Y elevar el espíritu es parte de la creencia y la cosmovisión de los pobladores locales, tanto como lo fue, desde hace cientos de años, para los habitantes antiguos de estos bosques.
Una de las escenas que, pueden encontrarse en las pinturas rupestres de la comunidad de Yororobá, plasmada muchos años antes de la llegada de los jesuitas a la región, están vinculadas con el “piyo” como ave totémica. En las crónicas del misionero, el padre Tomichá se describe que, “los Piñocas conocían al dios Piyo de la constelación astral, al que adoraban y a quién realizaban sus ofrendas. Creían que, al momento de morir el dios les enviaría un pájaro grande para elevarlos y guiarlos por sobre los obstáculos, hasta llegar a él. Así los acogería bajo sus alas, para que no sufrieran más y queden a su amparo por toda la eternidad”.
La explicación de lo que nos espera más allá de la muerte es importante para los seres humanos, sobro todo para dar un sentido a aquello que sentimos, pero no podemos explicar del todo si no es a través de la fe. Sea la música o la pintura, siempre encontraremos el vehículo para transmitir aquello en lo que creamos, hasta convertirlos en rituales, en tradiciones y creencias que se transmitan de generación en generación a lo largo del tiempo.