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Muy común, muy sorprendente

Muy común, muy sorprendente

Muy común, muy sorprendente

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Claudia Belaunde

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Claudia Belaunde

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Se lo puede ver en varios escenarios de la ciudad de Santa Cruz, en zonas urbanas, alrededores, en los bosques semideciduos chiquitanos, en las sabanas benianas y hasta en el escudo cruceño. En fin, no cuesta encontrarlo, pero ¿qué se sabe de él?

El cotidiano “Totaí” lleva de nombre científico Acrocomia aculeata, este nombre da una interesante descripción de la planta, ambas palabras están en latín y vienen de akros que significa alto y kome que significa pelo o mechón, en referencia a su altura. Y por otro lado tenemos Aculeus-i que significa aguijón, obviamente en referencia a que está lleno de aguijones para su protección, desde el tronco hasta las hojas.

Saliendo del lado literal nos metemos a lo práctico, a sus usos, y es que para muchas personas un buen fruto maduro de “Totaí” es todo un manjar y un freno directo a la acidez estomacal después de una comida pesada, pero no termina ahí, ya que hay otro manjar que buscan las personas y está metido en su semilla, con el tiempo después de madurar, algunas caluchas contienen una oruga de escarabajo gorda y blanquecina, toda una ´delicatese´ para algunos paladares que se lanzan en su búsqueda.

Esto solo es un poco de lo mucho que se puede aprender de una de las palmeras más conocidas del Oriente Boliviano, de la cual también se alimentan parabas y ardillas.

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El pez del río de Aguas Calientes

El pez del río de Aguas Calientes

El pez del río de Aguas Calientes

Peineta

El pez del río de Aguas Calientes

María Elizabeth Farell

¿Podés imaginarte entrar, sumergirte en un río de aguas claras y cristalinas, estar rodeado de vegetación alrededor en la tranquilidad del cauce que, fluye tranquilo, casi como dándote un masaje? Pues así es el río de la comunidad de Aguas Calientes. Comunidad vecina de Santiago de Chiquitos en el municipio de Roboré, pueblo que debe su nombre al hecho de que, además de ser un río calmo ideal para disfrutar en días de calor, es una increíble experiencia en días de frío porque el agua es, sí, caliente.

Y en este río de agua caliente en Aguas Calientes, vive un pez muy singular. Una especie adaptada a las condiciones de este lugar paradisiaco y que existe únicamente en este lugar y por eso se le llama especie endémica. Comúnmente se le conoce como “Peineta” (Bujurquina oenolaemus), es un pez pequeño. Los machos pueden llegar a medir casi siete centímetros de longitud y las hembras son un poco más pequeñas. Tienen colores peculiares que van desde los morados al borde de las aletas, hasta rosado claro en el cuerpo y amarillo en la parte frontal, adornado además con puntos de colores amarillos y azules brillantes que, resaltan cuando se mueve en el agua.

Este particular amigo acuático es uno de los valores naturales de Aguas Calientes, del municipio de Roboré y de la provincia de Chiquitos y aunque todavía no se tienen muchos datos acerca de su biología y/o su estado de conservación, es digno de admirarse cuando uno va a sumergirse en el río de Aguas Calientes.

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Urucú, ideal para la cocina

Urucú, ideal para la cocina

Urucú, ideal para la cocina

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Claire A. Montaño

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Claire A. Montaño

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El Urucú se encuentra generalmente en los bosques húmedos.  Las semillas se utilizan como colorante para la comida ya que, desprende un tinte color rojizo-anaranjado y otorgan una sazón particular a la comida. Por otro lado, también se lo ha utilizado como medicina alternativa para la presión alta, sarampión, dolor de cabeza y viruela. Las hojas actúan contra los malestares de la garganta e hipertensión. Presente el ácido de achiote, el cual es alto en contenido de vitamina C. Algo para destacar es que, solo llega a medir 5m. Florece entre marzo a junio y octubre a noviembre.

En el Bosque Seco Chiquitano es alimento para la fauna, y la dispersión de sus semillas es mediante aves.

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Más que madera

Más que madera

Más que madera

Cedro

Cedrus

Javier Coimbra

Arboles hermosos, fuertes, de madera valiosa pero no más valiosa que sus interacciones con su ecosistema y hasta con el mismísimo viento. Los “Cedros”, son diferentes especies del género Cedrela, un grupo de árboles emblemáticos, emparentados con la “caoba” o “mara”, con diminutas flores verdosas que invitan a un sin número de abejas sin aguijón (tribu Meliponini) y con frutos que adornan mientras cuelgan en sus ramas para luego abrirse y soltar toda su magia con sus semillas aladas quienes en un movimiento espiralado se van alejando de la madre para luego nacer lejos de ella y de esta manera no competir.

 

Son varias las especies de cedro, cada una con una importancia tremenda para su ecosistema y la gente que convive cerca de ellos.

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Verde, pero madura

Verde, pero madura

Verde, pero madura

Chirimoya

Annona squamosa

Claudia Belaunde

La Chiquitania es toda una mesa de frutas para degustar, desde pequeñas hasta algunas muy respetables en tamaño, de sabores variados y colores que, cambian cuando llegan a su madurez, pero hay una en particular que, aunque esté por caerse de madura, el color verde la acompaña hasta la sepultura. Se trata de una “chirimoya” cuyo nombre para la ciencia es Annoa squamosa. “Squamosa”, por las escamas que tiene su fruto en la parte externa, pero dentro del mismo guarda una mezcla de dulzura, textura y aroma de un blanco manjar, muy nutritivo, además.

Este fruto se presenta del tamaño de un puño y aunque esté bien blando y listo para comer, si no nos acercamos y lo confirmamos personalmente, nos puede engañar haciéndonos creer que, todavía hay que esperar para zamparlo, pues su color verde no cambia ni estando maduro.

 

La deliciosa y engañosa “Chirimoya” que, no alcanza gran porte en altura, produce frutos en diferentes épocas del año. Es muy frecuente verla en los pueblitos de la Chiquitania donde cada ciudadano termina siendo dispersor de sus semillas, importante labor que, quizá sin saberlo cumplimos para tan suculenta fruta.

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