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Desde siempre dependemos de lo que el bosque nos brinda

Escena en pintura rupestre. Cacería de fauna local.

Comunidad Quitunuquiña.

Danilo Drakic

El arte rupestre, nos permite rearmar el pasado, un pasado de actores itinerantes que, van que vienen o que, deciden permanecer en el territorio, como se refleja en las pinturas encontradas en las distintas zonas del Bosque Seco Chiquitano que, pertenecen por lo menos a tres distintas temporalidades y fueron plasmadas desde momentos primitivos, pasando por la prehistoria hasta periodos prehispánicos.

Escenas de todo tipo que se constituyen en valores históricos que pueden haber estado perdidos, extraviados en el tiempo, pero que hoy vuelven a formar parte de la cultura viva de la región y cuentan la historia de los pobladores de la región y su importante vínculo con sus selvas, con sus animales, algunos de ellos incluso extintos, y con su entorno. Montes proveedores que sostienen a los pueblos con agua, frutos, carne, medicinas y paisajes que realzan la esencia misma del ser y la naturaleza.

 

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