Usuyú, una fantasía vegetal
Usuyú
Norantea guianensis
Sixto Angulo
Todo se teje en el territorio chiquitano, la fauna con el agua, la historia con la gente, también el bosque con la piedra. En esta región ecológicamente tan particular y única en el mundo, los organismos al igual que la gente se adaptan al entorno. Un ejemplo de esta evolución es el “usuyú”. Una planta con adaptaciones tan sorprendentes como el lugar donde habita.
En primer lugar, esta planta ha tenido que desarrollar todos sus órganos con capacidad para sobrevivir sobre roca, aguantar la fuerte radiación solar que caracteriza el Bosque Seco Chiquitano y los bosques del Cerrado. Tiene hojas de color verde azulado con una textura plástica, ramas largas, ligeramente corchosas y flexibles que se pueden extender sobre la ardiente piedra. Desarrolla raíces con formas de pequeños piecitos para reducir el contacto de sus ramas con la roca y así asegurarse que sus polinizadoras logren encontrar su pequeña flor. Para esta última también tiene sorprendentes estructuras con formas de sacos de color morado a rojizo, llenos de néctar, los cuales son codiciado alimento de murciélagos, colibríes, abejas, mariposas, parabas e incluso de uno que otro caminante que se encuentre con estas flores en el preciso momento en que están cargadas.
Observando detenidamente esta maravilla natural, sus hojas, su tallo, sus colores y su forma extravagante, incluso parecería algún personaje extraído de un cuento de fantasía.